Educación diferenciada

La educación diferenciada es un sistema pedagógico que, partiendo de la igualdad de niños y niñas en derechos y deberes, dignidad y humanidad, reconoce sin embargo la existencia de una serie de diferencias innatas propias de cada sexo y las aprovecha para optimizar sus potencialidades y garantizar así una igualdad de oportunidades real.

Diversos estudios científicos sobre las diferencias cerebrales de niños y niñas, demuestran que existen metodologías docentes válidas para los muchachos que, sin embargo, pueden frustar o perjudicar a las niñas. Y viceversa. Lo que estimula a los chicos muchas veces hace sufrir a las niñas. Partiendo de una igualdad absoluta en cuanto a las metas, los objetivos, los medios, currículums y calidad de la enseñanza, la educación diferenciada aplica métodos docentes adecuados a las peculiaridades de cada sexo.

Superando el mito de la neutralidad sexual, y al margen de ideologías, creencias o políticas determinadas, la educación diferenciada otorga un tratamiento adecuado a niños y niñas, atendiendo con detalle a sus especificidades propias. Lo que permite alcanzar mejor los objetivos educativos y culturales y abre mayores posibilidades a los alumnos, al dar la oportunidad a los docentes de trabajar con grupos más homogéneos.

Los beneficios cualitativos, cuantitativos, personales y académicos que se desprenden de este modelo merecen la atención de padres,
autoridades y docentes porque sus resultados son, como regla general, óptimos. Al contrario de lo que cree la mayoría, la educación diferenciada provoca mejor entendimiento y respeto entre sexos opuestos, un ambiente más relajado y agradable entre los alumnos,
mayores facilidades para ejercer la docencia y resultados académicos mejores que los de las escuelas mixtas. Además, se genera menor conflictividad y violencia, mejora la autoestima de los alumnos, favorece la verdadera igualdad de oportunidades y responde a las peculiaridades de niños y niñas y a sus problemáticas específicas.

Despreciar las diferencias provoca discriminación, al convertirlas en límites y obstáculos. Apreciarlas ayuda a la igualdad superando con más eficacia los estereotipos sexuales. Por ejemplo: más chicos en letras y más chicas en carreras técnicas; más chicos en actividades solidarias y más chicas en deportes competitivos como el fútbol. Esto nos ayudará a romper estereotipos y lograr una auténtica igualdad de oportunidades.

Desde el punto de vista organizativo, existen varios modelos, entre otros:
1. Colegios mixtos con clases diferenciadas por sexo únicamente en determinadas materias y edades (por ejemplo, separación en secundaria en las clases de matemáticas, lengua y gimnasia) en los que los espacios y tiempos comunes son muchos (recreo; comedor; música; otras clases…).
2. Colegios mixtos donde los niños y niñas van a clases separadas en todas las asignaturas pero compartiendo espacios comunes de descanso (recreo y comedor).
3. Colegios diferenciados en los que niños y niñas están separados durante toda la jornada escolar sin tener espacios en
común.